Semana de la Mujer – Peruanas que cautivan

Disfruté mucho está búsqueda sobre mujeres y lo que encontré en todas las diferentes historias, fue que de una u otra forma, nuestro espíritu y naturaleza siempre van hacia nuestros sueños e intuiciones.

En estos días especiales para la mujer, no para recibir chocolates ni flores, sino por el contrario, para hacerles saber que su lucha debe continuar, que se han logrado cosas importantes pero que el camino es largo y que los resultados demuestran que vale la pena, que debemos estar unidas, que no nos digan que no podemos.

Es cierto que nos enfrentamos a un aumento de la violencia doméstica, a tareas de cuidados no remunerados, al desempleo y a la pobreza, pero también estamos en la primera línea de la crisis de la Covid-19 como trabajadores de la salud, cuidadoras, innovadoras y organizadoras comunitarias, lo he visto de cerca con las señoras de las Ollas Comunes, tremendas heroínas de sus comunidades.

Como peruana me siento orgullosa, empoderada y muy optimista sobre que un día lograremos un mundo igualitario y sin diferencias por cuestiones de género. El cambio no se trata solamente de grandes titulares, victorias legales y acuerdos internacionales: la manera en que caminamos, pensamos y actuamos todos los días puede generar un efecto dominó que beneficie a todas las personas.

Empezamos la semana con la historia de estas ayacuchanas innovadoras y resilientes que dejan en alto el nombre del Perú; en el transcurso de estos días les traeremos más de mujeres inspiradoras.

conservandonos.com

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El mensaje feminista de una mascarillaMaria Luisa Romaní y su hija Milagros Ramos Romaní

Las herederas de un arte prehispánico y tradicionalmente masculino pintan protectores violetas frente a la covid-19 para sanar la historia de miles de peruanas ante la violencia machista que no cesa en pandemia

34 propuestas de grupos o colectivos de mujeres de las regiones de Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cusco, Junín, Lambayeque, Puno, Lima y Callao, participaron en el Concurso Mascarilla Violeta que organizó el PNUD con el apoyo del Ministerio de Cultura, para impulsar un emprendimiento de mujeres en el rediseño de esta mascarilla, símbolo de la violencia contra las mujeres en tiempos de pandemia. Las iniciativas presentaron mensajes de lucha contra la violencia de género, así como de reivindicación cultural de cada región y de unidad entre todas y todos para enfrentar este problema mundial.

La mascarilla ganadora toma como base los diseños de las Tablas Pintadas de Sarhua, de la región de Ayacucho. Esto fue considerado por las jurados como un propósito de reafirmación cultural, ya que tradicionalmente esta técnica ha sido ejecutada por varones, pero en los últimos años se ha expandido con el protagonismo de las mujeres. Además, reconocieron el vínculo entre mujer y naturaleza que ofrece la propuesta, para dar un mensaje de empoderamiento.

PNUD

PNUD – Mascarillas Violetas

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Otra peruana que destaca es Alejandra Carrasco, CEO de Wawa Laptop, quien a sus cortos 19 años viene liderando la startup que creó la primera computadora portátil eco amigable que busca mejorar la calidad educativa de los niños y estudiantes, a través de un modelo de negocio circular.

Pese a que este año ha sido retador, Alejandra fue escogida para participar en el Proyecto Especial Bicentenario (PEB) de la Presidencia del Consejo de Ministros (PCM) “Mi nombre es Perú”, representando a la educación y sostenibilidad por la que viene  trabajando junto al equipo de Wawa Laptop desde el año 2017.

Alejandra, junto a su equipo, están enfocados en llevar la portátil a países de Latinoamérica y África, en los próximos años.

Cabe resaltar, que estas startups reciben soporte empresarial de la incubadora de empresas del CIDE – PUCP.

Un mensaje que busca contribuir a la innovación

Alejandra Carrasco dejó un mensaje inspirador a quien, como ella, desee contribuir en beneficio de la sociedad desarrollando proyectos innovadores. “Si encuentran una problemática, afróntenla como si fuese suya. Nunca sabremos si estaremos en el lugar de esas personas. Ser agentes de cambio nunca va a ser un imposible, sino que permitirá que otras personas se inspiren y sigan esta cadena de colaboración en la que podríamos generar un beneficio mutuo”.

Si quieres conocer más, visita: cide.pucp.edu.pe

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conSERvándonos

El Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables otorga la condecoración Orden al Mérito de la Mujer desde hace 17 años (2004-2020) y, a la fecha, un total de 382 mujeres han sido reconocidas en el ámbito nacional.

Esta vez, entre otras 14 condecoraciones figura la de Karina Cecilia Garay Tapia “en mérito a su destacada labor profesional en la defensa de las mujeres víctimas de trata de personas y los derechos ambientales”.

Vocación de justicia

Las personas que conocen la labor de Karina la llaman la Wonder Woman. Su entrega para erradicar los delitos ambientales es valorada por mujeres y hombres.
Y es que Karina ha hecho de todo: se ha expuesto a peligros, ha trepado árboles, por poco se ahoga en el río Malinowski, porque sabe que su propósito es preservar los recursos naturales que son parte de la humanidad.

Dios y la Virgen, asegura, la guían para cumplir esa misión inspirada en la vocación de justicia que heredó de su abuelo materno y su progenitora, por quienes sintió el llamado del derecho. Esta joven servidora pública cusqueña, madre de familia, desde la escuela supo que tenía que proteger la flora y fauna del Perú. Y nada lo ha alterado. Ni siquiera en junio, cuando fue afectada por el covid-19.

Madre naturaleza

Ahora que sobrevuela La Pampa, la sensación de desolación aparece al ver cómo ha quedado: es un gran desierto, dice, pero está libre de actividades ilícitas, de personas que no aman la Amazonía.
Logramos recuperar la reserva natural de Tambopata, la más importante del Perú y el mundo. Cumplimos esa misión tan anhelada. Estamos esperando que sea reforestada cuanto antes. A pesar de la pandemia, seguimos protegiendo la naturaleza”, afirma.

Un compromiso al que se deben sumar todas las entidades públicas involucradas; solo así, señala, la presencia de poblaciones que llegan de zonas rurales muy pobres de Cusco y Puno, carentes de ilusiones por una vida plena, acabará.

andina.pe

Ministerio de la Mujer – Condecoración a 14 peruanas por su labor durante la pandemia

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La BBC ha revelado su lista de 100 mujeres inspiradoras e influyentes en el mundo en 2020.

La Civilización Caral, de hace casi 5 000 años, es la más antigua de América –que haya sido registrada– y su ciudad tiene una guardiana: Ruth Shady (Perú, 1946). Ella fue la artífice de este descubrimiento; la protege (ubicada en Barranca, al norte de Lima, Perú) con absoluta devoción desde hace casi tres décadas, pero no ha sido un cometido apacible ni mucho menos fácil. De hecho, más que una arqueóloga parece una doble para escenas de riesgo de una película: ha sido amenazada de muerte y en una ocasión casi la matan de un disparo.

La razón por la que se encuentra en el punto de mira es que las tierras del Valle de Supe y Huaura, cerca de la zona arqueológica Caral, son propicias para desarrollar actividades agrícolas y para la explotación de minerales. Varias familias están interesadas en ellas, pero Shady no está dispuesta a que pisoteen el patrimonio peruano (desde 2009, zona declarada Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO).

Además, la crisis sanitaria desatada por la COVID-19 no ha hecho más que agravar esta situación: aprovechándose de la ausencia policial, ya que se ha retirado toda la protección de la zona arqueológica por falta de personal, han invadido el lugar y han introducido maquinaria. La propia Shady cuenta que en su cabaña del valle tenía que poner tablas en las ventanas para que no la dispararan. Ella sigue firme en su decisión de conservar, preservar y difundir el valor de este descubrimiento, porque según comenta en una entrevista, “no es posible que no haya suficiente interés por la protección del patrimonio”. Por ahora la arqueóloga está a salvo, pero el miedo no deja de visitarla.

Después de graduarse en educación, logró su doctorado en Antropología y Arqueología. A lo largo de su trayectoria ha trabajado en proyectos de investigación y ha dirigido algunos de ellos a lo largo de todo el territorio de Perú. Shady se ha centrado en el estudio del desarrollo de las organizaciones sociopolíticas complejas y ha investigado en Végueta (Huaura), Maranga (Lima), Pacopampa y Chota (Cajamarca), y Bagua (Amazonas).

Las mujeres deben participar en promover el cambio y construir una sociedad en la que los seres humanos puedan vivir en armonía unos con otros y en equilibrio con la naturaleza.

Ruth Shady y el descubrimiento de la civilización de Caral

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“En esta pandemia estimamos que estamos trabajando unas 65 mil enfermeras” dice Liliana La Rosa, decana del Colegio de Enfermeros del Perú.

Les dejamos dos historias de estás mujeres valientes que seguro son las de muchas de ellas.

“Las enfermeras pediátricas tenemos mucha carga emocional. Por eso, en cada ingreso de turno oramos para que nos vaya mucho mejor y que nos humanicemos más”

Por decisión propia, Evelyn Zavala, enfermera del Hospital del Niño de San Borja, ha preferido todo este tiempo no dar abrazos ni besar a su hija. “Uno nunca sabe que podemos llevar el virus y contagiarlos. Es duro para nosotras como madres, pero siempre se lo explico a mi hijita”. ¿Si cambiaría de especialidad? “Me reafirmo, una y mil veces, me encanta lo que hago, el poder brindar cuidados especiales a nuestros niños nos satisface a todas”

Melith Schrader labora en la Villa Panamericana, acostumbrada a enfrentar situaciones de riesgo.

Las tareas que asume como licenciada en enfermería esta valiente tarapotina están llenas de vicisitudes. Ella labora desde hace 25 años en el Hospital Perú, de Essalud, una estrategia itinerante que se moviliza por todo el país llevando su logística, sus recursos humanos, y también su solidaridad, pues, participa con su personal en acciones humanitarias junto a las Fuerzas Armadas, donde las necesidades la requieran.

Melith Schrader nunca imaginó, sin embargo, que el destino la colocaría como protagonista de una historia que tiene elementos dramáticos, pinceladas de esperanza, pero también corolarios irreversibles, situaciones que comparte con el grupo de médicos, enfermeras como ella y el personal técnico, en la Villa Panamericana, en Villa El Salvador.

Melith Schrader muestra temple de acero. Lo evidencia cuando cuenta que asume con mucha serenidad la atención de personas infectadas, aun sabiendo que podría contagiarse del virus. No duda un segundo cuando dice que está acostumbrada a enfrentarse a situaciones de riesgo.

La gratificación del deber cumplido lo vive y recibe de muchas maneras. Cuenta el caso de una anciana, de 75 años, que, al despedirse de ellas, ya recuperada, les dijo: “Si no estuviera con esto les daría un abrazo; pero igual les mando uno lleno de luz y de energía positiva”. Esa es una paciente que no olvidamos y nos llena de emoción, sentencia.
Melith se queda en la primera línea de lucha contra la pandemia. Se queda con su don de servicio y el orgullo que afirma sentir por ayudar a tanta gente que sufre por la enfermedad. Pero se queda, sobre todo -y así lo reconoce-, porque tiene un compromiso con la vida.
Y es cierto, por ahora nada tiene mayor valor que eso. Fuente: Andina.pe

8 de Marzo

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